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La carrera de la vida


La vida es una carrera, donde todos intentamos llegar a la meta de cumplir nuestros sueños. Algunos corredores pasan muchos obstáculos, algunos se cansan a mitad de camino y otros aman correr. Muchos corren la misma carrera, y depende quién llegue primero para saber quién ganará. Otros corren sus propias carreras; y otros están perdidos sin saben hacia dónde correr.
Hay muchos que caminan, y otros que se sientan a mirar como otros corren. Conozco muchos que no quieren correr porque se cansarían, y otros que corren en dirección opuesta.
Sin embargo, no conozco a nadie que haya llegado a la meta y haya dicho que es fácil. Todos tuvieron que esforzarse, todos dieron lo máximo, aunque algunos hayan elegido un mejor camino. Algunos de ellos corrieron toda su vida para llegar a la meta, algunos ya están pensando en la próxima carrera que correrán y otros, están felices de haber llegado a pesar de que empezaron a correr muy tarde.
En las líneas de meta hay personas de muchas edades, formas y colores. Algunas de ellas pararon para descansar y otras corrieron sin detenerse, pero cada una de ellas, corrió su propia carrera hasta el último aliento.

Historias de ómnibus #2 - Derechos

Siempre me gustó el asiento detrás del chofer del ómnibus, hay más lugar para estirar las piernas. Pero rara vez lo ocupo porque al lado de ese asiento, está el asiento maternal, lo cual hace más probable que tu viaje no sea tranquilo o que tengas que ceder el asiento si los asientos preferenciales están ocupados.
Hoy, decidí elegir ese asiento que pocas veces ocupo. Porque el día estaba tranquilo. Porque asumí no iba a subir mucha gente.
A la mitad de mi recorrido, el ómnibus empezó a llenarse, y una muchacha se sentó a mi lado. No estaba embarazada ni llevaba a un niño con ella, pero por algún motivo decidió sentarse igual. No me cuestioné el motivo, no la juzgué.
El ómnibus continuó su recorrido y varias paradas más adelante subió una mujer con una niña pequeña en brazos. Pensé que la muchacha que estaba sentada a mi lado le iba a ceder el asiento. Pero no lo hizo. Miré a la madre esperando que le pidiera el asiento, pero siguió de largo y se paró al lado del asiento que se ubicaba atrás del maternal.
Volví a ignorar la situación hasta que escuché la voz de una señora que procedía de los asientos de atrás:
- ¿No le dan el asiento, señora?
- No. La verdad una falta de respeto, no sé para qué lo ocupan. Es mi derecho tener ese asiento.
El monólogo continuó con comentarios desagradables a espaldas de la persona que se había sentado en el maternal.
A las pocas paradas, la muchacha a mi lado se bajó del ómnibus y la madre procedió a ocupar el lugar. Me miró y dijo "Hay gente no tiene vergüenza en ocupar el asiento", a lo que respondí "Y hay gente que prefiere hablar a espaldas de la gente, en vez de ser amable y pedir el asiento".

Pero no, eso no fue lo que pasó. Aunque me hubiera gustado. Lo estaba deseando desde que la madre terminó su monólogo hablando mal de la muchacha.
La muchacha no bajó, la madre nunca se sentó. Al final la señora de atrás le ofreció el asiento a la madre pero ella lo rechazó diciendo que "ya bajaba".
Entonces, señora, ¿eran necesarios todos esos insultos?

A mi YO de 15 años

Antes que me lo preguntes: no, no estoy recibida aún. Si bien sé que te va muy bien en el liceo, no sos la niña estrella que crees ser. Hay un mundo afuera que aún no conocés. Pero que eso no te desaliente, se vienen muchas cosas buenas por las que pelear, algunas que yo viví, otras que aún no.
No te voy a contar todas las duras batallas que vas a tener que pelear, porque sería para deprimirte inútilmente, aunque sé que siempre fuiste una chica positiva y creíste ser feliz hasta en los momentos que no lo eras. Sigo estando de acuerdo con lo que pensás de que la felicidad no es un momento, sino un estado de vida y una forma de afrontar el mundo, pero eso no quiere decir que no vayas a pasar muchas cosas que te van a doler y por las que vas a llorar hasta quedarte sin lágrimas. Igual van a haber personas que van a estar ahí siempre y te van a consolar. Principalmente una, que siempre estuvo y va a estar siempre. Con la que te vas a seguir peleando, a la que por momentos no vas a comprender o te va a parecer irracional, pero es la persona que nunca te va a dejar caer, que te va a rescatar de las tinieblas si lo necesitás y sabe dar abrazos que curan las heridas más profundas del corazón. Sí, ya sabés de quién hablo, ni siquiera es necesario decírtelo.
Sé que te preocupa mucho lo que digan de vos. Bueno, no te voy a culpar, a mi aún me preocupa muchas veces. Pero no te preocupes por quedar bien con tus actuales amigas, no durarán más que por este año. Es todo una máscara de falsedad que dura hasta terminar el curso. Pero que eso no te afecte, no son amigos reales. Tus amigos reales, tal como los que vos querés, van a demorar mucho en llegar, pero cuando los encuentres te vas a dar cuenta enseguida que son personas que valen la pena. Por eso ahora, pasala bien, pero no te preocupes por la amistad. No es un tema tan fácil como las historias cuentan. No intentes imitar a esas que llamas "amigas", de las que escondés tus gustos reales para que no te digan rara y con las que vas a bailar y fingís que a vos también te gusta tanto como a ellas. Sí, lo sé. No vas a bailar porque te guste. Aunque después de volver, te quieras convencer que estuvo bueno, fue un simplemente "no estuvo mal", y ambas sabemos muy bien que hubieras preferido quedarte en casa mirando series, películas o anime, o jugando videojuegos o leyendo, a salir a bailar. Sé que tampoco fue de ayuda que mamá dijera que TENÍAS que salir a bailar, y la falta de experiencia no te daba una idea clara de por qué tenías el derecho de no ir. Que a ella le gustara no quiere decir que a vos te tiene que pasar lo mismo. No preciso ser tu YO del futuro para que sepas que no vas a encontrar a tu alma gemela en un baile. Probablemente tu alma gemela en el momento que vos bailás, está escuchando música al lado de una estufa mientras lee un libro. No tenés por qué obligarte a disfrutar un baile porque te guste bailar, porque claro está, nadie va a un baile con intención de bailar. Y si esa es tu intención, al menos sabés que vas con la idea de que la noche no va a terminar sin que alguno se te quiera tirar arriba, te meta una mano o te ruegue bailar aunque vos no quieras. Esa no sos vos, y está bien que no lo seas. Me encanta que no lo seas. Me encanta esa personita que está encerrada ahí adentro, oculta para todos los demás. Esa persona llena de sueños que no se anima a contarlos.
No soy la dueña de la verdad, y aún me sigo equivocando en muchas cosas. Pero mi consejo para vos es que luches por ser vos misma sin que te importe lo que los demás piensen. Cuando alguien te juzga, no te está diciendo que vos estás mal, te está enseñando que esa es una de las personas que te tenés que alejar. Y no te pido que te quedes sola, te pido que no te lastime lo que digan, porque lo bueno va a demorar en llegar, y debes tener mucha paciencia. Porque vos vas a cambiar, y van a cambiar las cosas que querés ahora. Vas a aprender muchas cosas y no solo de estudio, vas a aprender de la vida, del mundo y de la gente que te rodea.
Está bien que sigas "siendo feliz" aunque no lo seas completamente.

Con amor, tu YO del 2018.

Mugre debajo de nuestras uñas

Aunque intentes que no, siempre está. Juntando recuerdos de lo que fue tu día, aunque no siempre sean momentos especiales. Y cuando lo notás, desechás la mayoría de esos recuerdos, molesto porque están ahí sin que vos lo quisieras.
Muchas veces tapamos esos recuerdos, brillo y color y nadie los notará. Pero cuando enfrentamos el mundo "a cara lavada" tenemos que asegurarnos de que no haya recuerdos que nos hagan parecer menos elegante o profesional.
Hay personas que prefieren eliminar el problema de raiz, y otros simplemente dejan sus ramas crecer y lidiaran con el tema cuando lo necesiten. La mayoría estamos en el medio, intentando no ser desbordados y así poder evitar: la mugre debajo de nuestras uñas.